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Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 2 de Cuenca Juzgado de lo Mercantil

El verdadero motor de un juzgado

El verdadero motor de un juzgado

Los secretarios judiciales asumen la práctica totalidad de las competencias de la unidad a la que se les destina.

Escrito por Ernesto Carratalá    Sábado, 08 de Octubre de 2011 20:49

 

Poco a poco, los secretarios judiciales se han convertido en los corazones que mueven los juzgados y tribunales de este país. Ha hecho falta dotarles de más medios, incrementar sus competencias y responsabilidades y mejorar sus condiciones económicas. Pero los resultados están ahí. La Justicia se está agilizando.

En el presente ejercicio, la bajada del sueldo base de los secretarios judiciales se ha visto compensada con los incrementos que han experimentado los complementos de productividad, gracias al acuerdo alcanzado por las asociaciones profesionales con el Ministerio de Justicia.

Y así, un secretario judicial de segunda, que en 2009 ganaba de sueldo base 18.433 euros anuales, y a quien en el presente ejercicio, este mismo concepto se le ha bajado a 17.083 –casi 1.400 euros menos que suponen algo más de 100 al mes–, se le ha compensado añadiendo un complemento de productividad que, según señalan las asociaciones profesionales, “supone una redistribución salarial en función de los cometidos, ya que no es lo mismo un secretario de segunda en un juzgado de una localidad mediana, que un secretario de sala en una ciudad de costa, por poner un ejemplo”. Es decir, que, a partir de este año, la productividad cuenta, y mucho, en unos juzgados cuyos verdaderos ‘amos y señores’ no son los jueces, sino los secretarios judiciales.

La Ley Orgánica 19/2003, y el Reglamento Orgánico del Cuerpo de Secretarios Judiciales 1608/2005, ha dotado de importantes competencias a los secretarios de los juzgados, de tal manera que, después del juez, el secretario se convierte en el máximo responsable de este organismo.

Los secretarios judiciales son funcionarios que constituyen el Cuerpo Superior Jurídico, único de carácter nacional, al servicio de la Administración de Justicia. Ejercen sus funciones con carácter de autoridad. Entre las mismas está la de velar por el cumplimiento de todas las decisiones que adopten los jueces o tribunales en el ámbito de sus competencias. Son fedatarios públicos con capacidad para otorgar legalidad a documentos, autos, sentencias y poderes para pleitos. Y son los responsables de la custodia de documentos legales. Desde los probatorios, hasta los testimoniales, pasando por sumarios y diligencias.

Pero, con todo, lo más relevante de la legislación vigente en esta materia es que se designa al secretario judicial como máximo responsable de la unidad en la que está destinado.

Desde el Juzgado de Primera Instancia hasta una Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, el secretario judicial ejerce funciones de jefatura de personal, gestiona las cuentas de la unidad y se encarga de ejecutar las sentencias.

Como se puede comprobar, la legislación vigente convierte al secretario judicial en el verdadero motor de la unidad a la que se le destina. La marcha de un juzgado depende del secretario y de la capacidad que tenga para ‘mover’ el equipo y los medios técnicos que le han asignado.

Además, es el encargado de coordinar con las Comunidades Autónomas con competencias en la materia, el suministro y dotación de todos esos medios que requiere el juzgado o tribunal para una correcta, eficaz y ágil función. Es “la mejor solución para desatascar la Justicia”, según palabras del propio ministro, Francisco Caamaño.

Agilización

Este sistema de funcionamiento está logrando agilizar unos juzgados que, según la última Memoria del Consejo General del Poder Judicial, ha reducido los tiempos de trámite en el último ejercicio judicial 2010-2011. Sobre todo en lo que se refiere a los procedimientos penales, los mas relevantes para la sociedad, incluyendo en ellos a los juzgados de violencia de género y de primera instancia con competencias en resoluciones ejecutorias de condenas menores: robos, hurtos, lesiones y amenazas principalmente.

Para lograr estos resultados, la Administración de Justicia tuvo que llevar a cabo una reforma en profundidad de las funciones de los secretarios judiciales y de su organización. En la actualidad, los secretarios judiciales pueden ser de primera categoría, de segunda o de tercera. El ingreso se produce en esta última y, para ascender, deben permanecer en la misma durante cinco años seguidos o siete interrumpidos.

A partir de ahí, comienza toda una fascinante carrera que alcanza su máximo nivel si es designado Secretario de Gobierno de una Sala o instancia superior, o secretario coordinador provincial. Incluso puede llegar a alcanzar un órgano de gobierno de los secretarios, semejante al CGPJ para los jueces: el Consejo del Secretariado Judicial.

Por otra parte, se ha incrementado el grado de preparación específica para acceder a la carrera de secretario judicial. Aquello que se decía hace unos años de que “el que vale, va para juez, y el que no, para secretario judicial”, ha pasado a la historia. Las oposiciones a secretario judicial tienen un nivel de exigencia equivalente al de juez. No obstante, hay muchos opositores que no logran acceder a este estamento y optan por intentarlo como secretarios.

Esos candidatos a opositores deben saber que el sistema de preparación es idéntico al de los jueces. No hay academias especializadas, salvo alguna excepción, por lo que habrá que acudir a un preparador. Secretarios, jueces y fiscales que quieren ganarse un sobresueldo, se dedican a impartir cursillos consistentes en clases donde se exponen los temas objeto de la oposición, lo que en el argot se conoce como ‘cantar’ algún tema. Los profesores controlan el tiempo de exposición y corrigen los errores que comete el opositor. Hay que tener en cuenta que este tipo de profesores suelen estar al corriente de las modificaciones que se producen diariamente en materia legislativa que pueden alterar el contenido del temario.

Aparte de esto, la labor que tienen estos profesores es la de animar, apoyar e imponer un ritmo de estudios, además de resolver las dudas que se vayan planteando a la hora de analizar un tema objeto de la oposición. Los expertos recomiendan a un candidato-opositor que elijan con sumo cuidado a su preparador ya que, aunque el esfuerzo lo hace el candidato, los preparadores son determinantes para poder aprobar.

Si el opositor logra obtener plaza en el concurso, el candidato debe saber que deberá seguir un curso en Madrid. Después, tres meses de prácticas en un juzgado y, al final de todo este camino, se otorga el primer destino. Hay que tener en cuenta que, en estos momentos, 300 jueces en expectativa de destino están ejerciendo labores de secretarios judiciales, por lo que existe cierto colapso a la hora de acceder al turno correspondiente.

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