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Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 2 de Cuenca Juzgado de lo Mercantil

Nos faltan jueces y nos sobran funcionarios de justicia

Nos faltan jueces y nos sobran funcionarios de justicia

LA VERDAD DE MURCIA

Javier Luis Parra. Secretario de Gobierno del TSJMurcia

Javier Luis Parra es capaz de agotar un cedé de María Callas desgranando la modernización de la justicia. Hablando de la aplicación de las nuevas tecnologías y de la importancia de la organización se le detiene el tiempo y sus ojos reflejan la ilusión del que cree firmemente en lo que hace. A lo largo de los seis años que Parra lleva al frente de la Secretaría de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) se ha gestado el proyecto de modernización de justicia que ya comienza a arrancar. Él es, además, uno de los miembros de la Comisión Jurídica Asesora para la Implantación de la Nueva Oficina Judicial, de ámbito estatal.
- Últimamente estamos oyendo hablar mucho de la modernización de la justicia y la oficina judicial... pero, ¿de qué estamos hablando? ¿Es realmente para tanto?
- El proyecto oficina judicial es el mayor proceso de reforma del sistema judicial desde el siglo XIX. Hay varios niveles de implementación. El primero, el que más afecta a los juristas, al que nosotros llamamos NOJ1, es un nuevo reparto competencial. Hay un segundo nivel, que es organizativo, NOJ2 y todavía no nos atrevemos a decir que hay un tercer nivel, que es un traslado de la misma filosofía también a los jueces.
- ¿Cuáles son las razones para acometer un cambio de este calibre?
- Esta reforma viene de muy atrás, se gesta ya en 1997. Por una vez, en este asunto hicimos un diagnóstico, un gran debate social, un pacto político... Por fin lo hemos hecho bien, aunque quizás un poco lento. Ahora bien, ¿cuál es la verdadera razón de este debate y de que los políticos decidieran hacer un cambio de tal envergadura? ¿Por dar más peso a un cuerpo superior manifiestamente infrautilizado? No. La verdadera razón es que el Estado español, y esa es la pura realidad, no podía soportar más un crecimiento de órganos judiciales con la actual estructura. En España nos faltan jueces y nos sobran funcionarios de justicia. Somos el país europeo con menos jueces y más funcionarios por cada mil habitantes. Nuestro modelo atomizado de juzgadito-juzgadito es un modelo insostenible. Nos cuesta muchísimo una plaza de juez. Lo que decidieron es que haya más jueces con un aparato de soporte que trabaje para varios. Los economistas le llaman a esto economía de escala y alcance. La empresa privada ya lleva años aplicando y también las administraciones públicas. Aquí nosotros no lo conocíamos, posiblemente por la rigidez de nuestro sistema. Hemos tenido que romper con ella para crear sistemas de concentración de servicios, servicios comunes procesales.
- Con esta reforma, los secretarios judiciales asumen nuevas tareas.
- Sí, el NOJ1 es pasar gran parte del núcleo de resoluciones, que antes estaban en el campo jurisdiccional, al campo de los secretarios judiciales. Eso es quizás lo más relevante, que no lo único. En otros países no tienen el cuerpo jurídico superior que tenemos en España. Los secretarios judiciales son como notarios infrautilizados. La reforma, a la vez que resuelve el problema de creación de jueces, ’explota’ de forma positiva a un cuerpo manifiestamente infrautilizado.
- ¿Es una forma de aprovechar más al juez, de aliviarlo de la carga burocrática, para que pueda dedicarse más a decidir?
- Bueno, nosotros le llamamos carga procesal. La ley parte de un axioma: todo lo jurisdiccional es procesal, pero no todo lo procesal es jurisdiccional. Hay parcelas, de lo que se hace en un juzgado, que no es jurisdiccional, de jueces. Lo más básico, para entenderlo, es citar a un testigo. Hay otras cosas más técnicas como imponer las costas al abogado, admitir una demanda, poner multas... Todo eso lo harán los secretarios. Es decir, permitir que los jueces se centren en el núcleo duro de su función. Juzgar y mandar que se cumpla lo juzgado.
- Ha dicho que no era el único cambio. También se constituirán los servicios comunes...
- Sí, esa fase es implantar esos criterios que hablábamos de escala y alcance. Es lo mismo que lo anterior, un nuevo reparto, pero en vez de un secretario, en equipos profesionales. Los llamamos servicios comunes y atienden a varios órganos. Del mismo partido judicial o, incluso, de varios. Eso es una gran novedad de la reforma. España comienza a romper con el encorsetamiento de los partidos judiciales. Algunos de los servicios van a beneficiar a toda la Región. Va a ser el primero de España con dimensión autonómica. La NOJ3, por último, no está en la ley, pero sí está en algunos que hemos trabajado sobre ello. Esta fase trata de romper también la atomización de los jueces y que ellos se puedan agrupar. Nosotros hemos propuesto que el primer laboratorio de España sea con los juzgados de Lo Penal de Murcia.
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- Su trayectoria internacional le habrá permitido conocer el sistema judicial en otros países. ¿En qué destacamos y qué aspectos nos quedan por aprender?
- Viajando y comparando, nuestro nivel de carrera judicial es muy bueno. Comparado con otros países europeos, es un cuerpo muy bien formado, de los mejores. La puesta en escena deja a veces algo que desear. Una de las conclusiones, que también lo dice el Consejo de Europa, es que, frente a lo que popularmente se dice, se invierte mucho en justicia. O mejor dicho, se gasta mucho en justicia. Hay que invertir más cantidad y de otra manera. Nuestro sistema, aparte de anquilosado, poco ágil, es ineficiente en términos de mercado.
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- Pisando tierra, lo que más preocupa al ciudadano es la lentitud de la justicia. ¿Esta reforma debería traer una agilización de los procesos?
- No debería, deberá. Al haber más ’decididores’, tendremos más capacidad de dictar sentencias.
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- Usted ha hablado en ocasiones de aplicar criterios de calidad...
- Yo creo que sí. Aunque hay gente que esto le puede sonar a bomba. Desde luego donde sí, y lo defiendo públicamente, es en los servicios comunes. Mi escenario, que es un poco estratégico, es que contemos en Murcia con una paulatina generación de las prácticas en la forma de normalización que sea más posible. Buscar algo que normalice y que dé al ciudadano respuestas. Lo que a mí me mueve, porque aquí estoy de paso, es que la sociedad murciana, beneficiaria y, las más de las veces sufridora de nuestro sistema, sea atendida con la misma excelencia profesional, pero con otra forma de organizarnos.
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