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Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 2 de Cuenca Juzgado de lo Mercantil

Sentencia en Juicio de Faltas por lesiones en imprudencia de tráfico 145/2009

Sentencia en Juicio de Faltas por lesiones en imprudencia de tráfico 145/2009

SENTENCIA NUM  145/2009

En Cuenca a veintiséis de noviembre de dos mil nueve  

Vistos por Mª del Carmen Díaz Sierra, Juez del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 2 de Cuenca   los presentes autos de juicio de faltas reseñados con el número más arriba referenciado por una presunta falta de  lesiones imprudentes , siendo parte  xxxxxxx asistida por el Letrado Don Juan Vicente Langreo como denunciante, y xxxxx, asistida por el Letrado Don Alvaro Arias Rebenaque,   xxxxxx  como denunciado y la entidad SOLISS MUTUALIDAD DE SEGUROS Y REASEGUROS , como responsable civil directo, representados por la Procuradora Doña Yolanda Segovia Rubio  y asistidos por el Letrado Don Carlos Risueño Jimenez

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.-  Habiendo tenido conocimiento éste Juzgado de la existencia de hechos que podrían revestir los caracteres de alguna de las infracciones penales previstas como Faltas en el Libro III del Código Penal y las leyes especiales, tras practicar las diligencias que se consideraron imprescindibles, se convocó a las partes denunciante y denunciada a Juicio Verbal, con el resultado que refleja el acta que figura unida a las actuaciones

SEGUNDO.- En el día y hora señalada al efecto se celebró  la vista del juicio de faltas, en virtud de los hechos obrantes en las actuaciones, presuntamete constitutivos de una falta de lesiones imprudentes.

TERCERO.- En el acto de la vista, tras declaraciones de las partes y practicada la prueba propuesta y admitida, El Letrado Sr. Langreo interesa la condena de xxxxxx como autor de una falta de lesiones imprudentes a la pena de un mes de multa a razón de tres euros por día y privación del permiso de conducir por tres meses.

Por el Letrado Sr.Risueño interesa la libre absolución de su defendido.

Quedando las actuaciones conclusas para sentencia.

HECHOS PROBADOS

UNICO.- Del examen  de las actuaciones y de la apreciación de la prueba practicada en el acto del juicio  ha quedado probado y así se declara que el 5 de septiembre de dos mil siete, en la plaza de la localidad de Valera de Abajo (Cuenca) , colisiono el vehículo con matricula C-xxxxx-CTD y asegurado en la entidad Soliss  conducido por xxxxxx y la motocicleta conducida por xxxxxxx con matricula C-xxxxx BTG y que ocupaba como usuaria xxxxxxxx.

Como consecuencia de la colisión, conforme el informe forense obrante en autos, xxxxxxx sufrió lesiones consistentes en  traumatismo en extremidad inferior derecha, requiriendo para su sanidad tratamiento medico especializado y tardando en su curación 187 días impeditivos, quedándole como secuela, perjuicio estético ligero valorado en un punto y metarsalgia postraumática inespecífica en pie, valorado en un punto.

xxxxxxx, renuncia al ejercicio de la acción penal así como también la acción civil.

FUNDAMENTOS JURÍDICOS

PRIMERO.- El art. 621.3 del Código Penal castiga al que por imprudencia leve causaren lesiones constitutivas de delito.

     Para poder imputar la comisión de esta falta  es necesario que concurran  todos los elementos estructurales de la infracción culposa: 1º) una acción u omisión voluntaria, no intencional o dolosa; 2º) una actuación negligente o reprochable por falta de previsión más o menos relevante, factor psicológico o subjetivo, al marginarse la racional presencia de las consecuencias nocivas de la acción u omisión, siempre previsibles, prevenibles y evitables, de haberse observado la diligencia debida, omisión que por razón de circunstancias concurrentes debe reputarse leve, como un descuido ocasional, a diferencia de la imprudencia grave que supone la omisión de la prudencia mínima exigible a cualquier conductor; 3º) el factor normativo o externo, representado por la infracción del deber objetivo de cuidado, traducido en normas de convivencia y de la experiencia, tácitamente aconsejadas y observadas en la vida social, en evitación de perjuicios a terceros, o en normas específicas reguladoras de determinadas actividades que han merecido una normativa reglamentaria o de otra índole, para conjurar el peligro dimanante de las mismas; 4º) la causación de un resultado, de un mal a las personas, que de haber sido causado dolosamente, constituiría delito de lesiones y 5º) Y adecuada relación de causalidad entre el proceder descuidado, desatador del riesgo, y el mal sobrevenido, estimándose que se da el nexo de causalidad cuando el resultado lesivo no se hubiese producido sin la concurrencia de la acción imprudente –teoría de la «conditio sine que non» o de la equivalencia de condiciones–, pero, exigiéndose además, conforme a la moderna doctrina de la imputación objetiva, que el mal sobrevenido suponga la conversión o concreción del riesgo creado por el comportamiento imprudente, y que por tanto se produzca en el ámbito de dicho riesgo, y sea de los resultados lesivos o dañosos que la norma objetiva de cuidado trata de evitar.

     El tratamiento jurídico penal de la imprudencia requiere, como no podía ser de otra forma, de una estricta observancia de los principios que rigen el proceso penal y, por tanto, de la puntual y concluyente prueba de la efectiva omisión del deber de cuidado, rechazándose cualquier formación o construcción objetiva o presuntiva de la culpa, deducida del resultado, propia del ámbito civil, sin una base fáctica plenamente acreditada, aunque los hechos sí pudieran aparecer acreditados en base a una deducción presuntiva si el hecho básico aparece plenamente probado. De lo expuesto se extrae que la culpa deba aparecer acreditada como una infracción de los deberes objetivos de cuidado del sujeto activo, un riesgo previsible, evitable y atribuible al mismo.

La existencia de la culpa y, una vez detectada ésta, la verificación de su graduación y hasta de su entidad penal o civil depende en buena medida de factores subjetivos, la posibilidad de previsión del evento dañoso, el conocimiento de su causalidad y potencial lesivo, y su previnibilidad, debiendo de atenderse a la mayor o menor relevancia de las precauciones y diligencia adoptada para evitar el daño lógico y posible de un determinado actuar,

 De la prueba practicada en el acto de juicio no se ha acreditado ni siquiera la mecánica causal del accidente, sin que asimismo exista una prueba de que la conducción del denunciado sea la que provocara la colisión, puesto que el denunciado manifiesta como la conductora del ciclomotor  venia conduciendo dando bastantes bandazos.

En definitiva en el actuar del denunciado no se puede ver una imprudencia  con relevancia penal, sin perjuicio de la valoración que podría merecer en la vía civil, donde los presupuestos de la responsabilidad reparadora que busca la denunciante se asienta sobre principios distintos de los que se precisan en un reproche penal, por lo que procede dictar una sentencia absolutoria para el denunciado.

SEGUNDO.- En cuanto a las costas procesales, por aplicación del art. 123 del Código Penal en relación con el art. 249 y demás concordantes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, procede su declaración de oficio  a la vista de la absolución de la parte denunciada.

Vistos lo artículos citados y demás de general y pertinente aplicación

FALLO

Que debo absolver y absuelvo libremente del hecho origen de estas actuaciones al denunciado  xxxxx declarando de oficio las costas causadas.

Notifíquese a las partes.

Contra esta resolución cabe recurso de apelación en el plazo de cinco días desde la notificación.

Expídase testimonio  para unión a autos  y archívese el original en el libro de sentencias.

Así por esta mi sentencia lo acuerda, manda y firma.

PUBLICACIÓN. Leída y publicada ha sido la anterior sentencia por el Juez que la suscribe, estando celebrando audiencia pública en el día de la fecha. Doy fe.

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